Banacloy: Entre la macro y el territorio: el desafío productivo de Río Negro en 2026

En una entrevista amplia, el ministro de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro, Carlos Banacloy, trazó un diagnóstico crudo del escenario 2026: tipo de cambio anclado, mercado interno retraído y reformas estructurales cuyos efectos aún no se perciben en las economías regionales. Defendió la diversificación productiva, reclamó financiamiento internacional para malla antigranizo y planteó que la energía debe convertirse en el respaldo financiero del desarrollo agropecuario.
Un 2026 atravesado por la macroeconomía
El año productivo comenzó, según Banacloy, bajo una tensión conocida pero profundizada: un proceso de estabilización macroeconómica que aún no derrama sobre las economías regionales.
El ministro describió un escenario de tipo de cambio prácticamente anclado desde hace más de dos años, persistencia de inercia inflacionaria y un mercado interno deprimido. Ese combo, sostuvo, erosiona la competitividad exportadora de sectores como la fruticultura y la vitivinicultura, altamente dependientes de mercados externos.
“El desafío es atravesar la coyuntura hasta que las reformas estructurales den resultados”, sintetizó, dejando en claro que la transición tiene costos.
Diversificación: maíz, alfalfa y equilibrio territorial
Uno de los ejes estratégicos provinciales es la diversificación. El maíz bajo riego ya no es patrimonio exclusivo de un valle, sino una realidad extendida en distintos sistemas productivos.
Banacloy subrayó que hoy la provincia cubre aproximadamente el 75% del autoconsumo de maíz, luego de más de siete años de incentivos crediticios agresivos. La lógica, explicó, es clara: el Estado genera condiciones iniciales; luego el productor consolida el proceso cuando verifica resultados.
El mismo enfoque rige para la alfalfa, cuyo crecimiento responde a una demanda interna y externa sostenida, aunque todavía con margen de expansión.
En el mapa provincial conviven “semáforos verdes, amarillos y rojos”: la lana y el precio del ternero muestran recuperación; la vitivinicultura enfrenta mayores tensiones.
Ganadería: exportaciones, precios y barrera sanitaria
En el frente ganadero, el ministro reconoció un “viento de cola” impulsado por la dinámica exportadora nacional, particularmente hacia Estados Unidos y otros destinos.
Afirmó que el ingreso de cortes con hueso plano no generó el impacto negativo que algunos anticipaban en el mercado local. Por el contrario, el precio de la carne aumentó respecto del año anterior y la demanda exportadora tensionó la plaza rionegrina, con compradores del norte dispuestos a pagar valores superiores.
El dato central es que la dinámica exportadora está absorbiendo oferta y reconfigurando el mercado interno.
Pesca y acuicultura: del extractivismo a la proteína cultivada
Uno de los pasajes conceptualmente más relevantes fue el referido a la pesca. Banacloy fue categórico: la sostenibilidad no puede descansar exclusivamente en el modelo extractivo.
Planteó que la acuicultura es el vector de crecimiento de proteína con mayor potencial global y reconoció que Argentina llega tarde en ese desarrollo.
Río Negro proyecta reglamentar la acuicultura en el Golfo San Matías durante 2026, con el objetivo de dar estabilidad a la industria pesquera. La reciente recuperación del langostino en volumen y calibre aportó alivio tras dos años complejos, especialmente en San Antonio Oeste.
Energía: “ensanchar la sábana”
La definición política más estratégica fue la articulación entre matriz energética y desarrollo agropecuario.
Banacloy sostuvo que los proyectos energéticos exportadores permiten “ensanchar la sábana”: generar recursos extraordinarios para financiar infraestructura productiva —electrificación rural, riego, impermeabilización de canales, caminos— que el esquema agropecuario por sí solo no puede sostener.
La provincia, remarcó, destinó entre 15.000 y 16.000 millones de pesos a prevención y combate de incendios forestales, inversión que solo es posible con ingresos extraordinarios derivados de la nueva matriz energética.
Fruticultura: el reclamo estructural por la malla antigranizo
El tramo más enfático de la entrevista estuvo dedicado a la fruticultura.
La provincia financió más de 9.000 millones de pesos en créditos para sostener poda, raleo y capital de trabajo, pero el ministro fue claro: lo estructural no lo puede resolver la provincia.
El reclamo central es un esquema de financiamiento internacional para malla antigranizo con tasas subsidiadas y períodos de gracia acordes al ciclo productivo. Banacloy comparó las condiciones argentinas con las de Chile o Italia, donde los créditos a diez años con tasas cercanas al 3% anual permiten inversiones que en Argentina resultan inviables.
“La fruticultura compite con el mundo, no con el mercado interno”, enfatizó. Y advirtió que sin condiciones financieras equivalentes, se compite con “dos reglamentos distintos”.
Una visión hacia 2030
Consultado sobre el modelo productivo al 2030, el ministro planteó la necesidad de una política nacional que contemple la diversidad territorial argentina.
Reconoció la centralidad de la Pampa Húmeda y de la agenda energética en la generación de divisas, pero reclamó que las economías regionales tengan herramientas similares para competir.
Defendió la continuidad de políticas provinciales plan ganadero, financiamiento de genética, maquinaria y forraje y pidió coherencia macroeconómica sostenida en el tiempo.
La entrevista deja una definición política nítida: Río Negro no cuestiona la estabilización macroeconómica ni la apertura, pero exige condiciones simétricas para competir.
La discusión ya no es ideológica. Es técnica y financiera.
Y en esa ecuación, la malla antigranizo se convierte en símbolo de algo mayor: la necesidad de que la política productiva tenga la misma prioridad estratégica que la política energética.







