Langostino en Río Negro: la pesca se consolida y suma valor agregado en origen

Más capturas, continuidad operativa y un cambio estructural: una parte creciente del procesamiento ya se realiza en la provincia
Audio: Ministro de Desarrollo Económico y Productivo, Carlos Banacloy
La temporada de pesca de langostino en el Golfo San Matías avanza con una señal clara de consolidación productiva. Con salidas prácticamente diarias de la flota artesanal e industrial con base en San Antonio Oeste, la actividad muestra una evolución sostenida tanto en el volumen de capturas como en la cantidad de embarcaciones operativas. Pero el dato que marca un punto de inflexión para Río Negro no está solo en el mar, sino en tierra: una porción cada vez mayor del langostino capturado comienza a procesarse dentro de la provincia.
Los registros operativos de las últimas semanas reflejan un crecimiento progresivo de las descargas. A medida que avanza la temporada, aumentan los kilos desembarcados y se amplía la participación de embarcaciones en actividad, configurando una dinámica que impacta de manera directa en el puerto, la logística asociada y el empleo vinculado a la pesca artesanal.
Más que captura: el giro hacia el procesamiento local
Uno de los aspectos centrales de esta etapa es el destino de la producción. Según los datos relevados, solo el langostino que pasó por la Terminal Pesquera Artesanal fue comercializado en estado entero. El resto de las capturas, aproximadamente el 50 por ciento del total, se procesó a nivel local.
Este cambio, aún gradual, representa un paso concreto en la incorporación de valor agregado dentro del territorio rionegrino. Procesar el producto en origen no solo permite sostener más puestos de trabajo en tierra, sino que fortalece el entramado productivo local y amplifica el impacto económico de cada marea. En un contexto nacional donde muchas economías regionales dependen exclusivamente de la extracción primaria, el dato adquiere una relevancia estratégica.
Si bien la pesca artesanal conserva la posibilidad de comercializar el langostino entero, la creciente decisión de procesar una parte significativa de la captura marca una diferencia respecto de campañas anteriores y abre una perspectiva de desarrollo más integrada para el sector.
Una política provincial con mirada de largo plazo
Detrás de esta evolución aparece una línea de trabajo sostenida desde el Gobierno de Río Negro. La administración provincial definió a la pesca como un eje estratégico del desarrollo productivo, con especial foco en el acompañamiento a los pescadores artesanales y en el fortalecimiento de las cadenas de valor vinculadas al mar.
El gobernador Alberto Weretilneck viene señalando la necesidad de garantizar continuidad operativa, previsibilidad y condiciones que permitan que la actividad no se limite a la captura, sino que avance hacia esquemas de mayor agregado de valor. En esa misma dirección, el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo, a cargo de Carlos Banacloy, impulsa una agenda que integra pesca, procesamiento, empleo y actividad portuaria como partes de un mismo sistema productivo.
Desde la Subsecretaría de Pesca, conducida por Gustavo Gualtieri, se realiza un seguimiento permanente de la temporada, con articulación constante entre el sector artesanal e industrial. El objetivo es sostener las condiciones operativas que permitan aprovechar la disponibilidad del recurso, respetando los criterios de manejo y garantizando la continuidad de las salidas al mar.
Un diagnóstico claro en medio de un contexto desafiante
Más allá de las interrupciones puntuales que generan las condiciones climáticas, el diagnóstico que surge de los datos es contundente: hay langostino disponible, hay flota en actividad y existe una tendencia creciente al procesamiento en Río Negro. Se trata de un proceso progresivo, pero firme, que empieza a redefinir el perfil de la pesca artesanal en el Golfo San Matías.
La información operativa muestra que la actividad no solo no se detiene, sino que se reorganiza y se fortalece. En ese camino, la incorporación de valor agregado en origen aparece como una de las claves para transformar la pesca en un verdadero motor de desarrollo productivo, con impacto territorial, empleo local y una proyección que trasciende la coyuntura de cada temporada.







