El valor del agua en el Alto Valle: precisión, eficiencia y futuro para el riego gravitacional

Audio: ingeniera Lucía Mañueco, especialista en manejo de agua y suelos
En el Alto Valle de Río Negro, donde los canales de riego atraviesan la historia productiva de la Patagonia, el agua es más que un recurso: es la base de la identidad frutícola regional. Sin embargo, su disponibilidad, calidad y gestión enfrentan nuevos desafíos que exigen conocimiento, planificación y tecnología.
En ese escenario, el INTA Alto Valle impulsa actividades de capacitación y medición en campo que apuntan a fortalecer la eficiencia de riego y el uso sustentable del recurso. Una de las referentes en la temática es la ingeniera Lucía Mañueco, especialista en manejo de agua y suelos, quien lidera junto a su equipo diversos estudios sobre aforo y estimación de láminas en riego gravitacional, una técnica que sigue siendo mayoritaria en la región.
Medir para gestionar
El principio es claro: lo que no se mide, no se gestiona. El aforo —la medición del caudal que circula por los canales— es una práctica que permite determinar cuánta agua efectivamente llega a cada parcela y evaluar si su distribución es uniforme y eficiente.
Pero en el Alto Valle, donde conviven predios de alta tecnificación con otros de manejo tradicional, las condiciones son heterogéneas. Mañueco y su equipo han detectado que los sistemas de riego gravitacional pueden mejorar su desempeño si se ajustan parámetros como el tiempo de avance del agua, la pendiente de las parcelas, la nivelación del terreno y el mantenimiento de las compuertas y canales.
Estos detalles técnicos, a menudo invisibles para el ojo no especializado, son los que definen la eficiencia del uso del agua, un indicador que cobra cada vez más relevancia en un contexto de sequías prolongadas, ascenso del nivel freático y mayor competencia por el recurso.
La napa freática, un factor silencioso
Uno de los temas que el equipo de investigación del INTA ha puesto bajo la lupa es el comportamiento de la napa freática. En sectores donde el nivel del agua subterránea se acerca demasiado a la superficie, las raíces de los frutales pueden sufrir asfixia, salinización o estrés hídrico inverso.
Por eso, cuantificar la capilaridad del agua subterránea —su aporte real al perfil del suelo— es clave para determinar cuánta agua de riego aplicar y cuándo hacerlo. En muchos casos, los excesos en la frecuencia o volumen de riego no solo generan desperdicio, sino que también agravan los problemas estructurales de los suelos.
Innovación y calidad del agua
La ingeniera Mañueco también participa en estudios sobre la calidad del agua de uso agrícola, tanto en su aspecto físico-químico como microbiológico. En un mercado global cada vez más regulado, los estándares internacionales exigen garantizar que las frutas destinadas a exportación provengan de sistemas que aseguren inocuidad y trazabilidad.
El desafío está en trasladar estas exigencias al campo sin que ello implique mayores costos para el productor. En ese sentido, el INTA trabaja en la adaptación de metodologías de muestreo, calibración de sensores de humedad que permiten identificar zonas críticas y anticipar posibles desequilibrios.
Del conocimiento al campo
El valor de estas capacitaciones no radica únicamente en la transferencia técnica, sino en la creación de una red de aprendizaje entre productores, operarios y técnicos de riego. La consigna es clara: el agua no se desperdicia, se gestiona.
A través de actividades como la que se desarrollará en Villa Regina, donde participarán también la ingeniera Valeria Ponce (INTA Alto Valle) y María Paz Merino Tosoni (Departamento Provincial de Aguas), se busca fortalecer las capacidades locales para que cada actor del sistema productivo pueda medir, interpretar y optimizar su manejo hídrico.
Estas jornadas gratuitas, destinadas a productores, técnicos y operarios de riego, proponen un intercambio entre la ciencia y la práctica diaria: desde el cálculo de caudales hasta la evaluación visual de un canal, pasando por la estimación de láminas y la interpretación de datos de campo.
Sustentabilidad y competitividad
En el actual contexto agroexportador, la eficiencia del uso del agua se proyecta como un factor de competitividad tanto como de sustentabilidad. Optimizar el riego no solo permite ahorrar recursos y energía, sino también preservar la estructura productiva del Valle, sostener la calidad de la fruta y garantizar su permanencia en los mercados más exigentes.
El INTA y el DPA avanzan en la misma dirección: mejorar la gestión del agua, modernizar las prácticas y asegurar que cada gota aplicada cuente.
Porque en el Alto Valle, el agua no solo riega los frutales: riega una historia, una identidad y un futuro productivo que depende, en gran medida, de cómo se la cuide hoy.
Ficha técnica del encuentro
Lugar: Villa Regina (lugar a confirmar)
Fecha: Jueves 16 de octubre, de 9 a 13 h
Capacitadoras: Lucía Mañueco y Valeria Ponce (INTA Alto Valle), María Paz Merino Tosoni (DPA)
Destinatarios: Productores, técnicos y operarios de riego
Actividad gratuita
Inscripción: Whatsapp al 11 6849-1809








