Cabaña “Mi Gaucho”: un símbolo de excelencia ovina en el Valle Medio

En el corazón de La Rinconada, la Cabaña “Mi Gaucho” se erige, tras 15 años de historia, como un referente insoslayable de la producción ovina del Valle Medio de Río Negro. No solo se destaca por ser la única cabaña ovina en una región donde esta actividad suele pasar desapercibida, sino también por su compromiso con la genética, la innovación, la calidad y el arraigo rural.
Desde sus inicios, bajo el liderazgo de Pedro José Sánchez Iturrioz “Mi gaucho” la cabaña impuso una impronta de trabajo sostenido y herencia familiar que hoy conduce el ingeniero agrónomo Daniel Filocamo. Fue en 2010 cuando la incorporación de Corriedale puras de pedigree desde la estancia La Josefina (Santa Cruz), junto con la raza Poll Merino, marcó un cambio decisivo: genética de alta calidad, buscando lana fina y mejor rendimiento en carne, en un doble propósito que exige disciplina, inversión y visión estratégica.
En un contexto provincial en que la producción ovina y caprina ocupa un rol importante en el uso del territorio y en la identidad rural, aunque represente poco más del 1 % del producto bruto geográfico de Río Negro, “Mi Gaucho” sobresale por su escala, profesionalismo y reconocimiento regional.
A lo largo de estos años, la cabaña ha sido premiada en exposiciones rurales por la calidad de sus ejemplares tanto de Poll Merino como de Corriedale. Pero no solo se trata de trofeos: “Mi Gaucho” abre sus puertas a estudiantes universitarios de Veterinaria, escuelas rurales y para quienes buscan entender el manejo ovino, promoviendo la transferencia de conocimiento y generando raíces en la comunidad.
El sector ovino en Río Negro enfrenta grandes desafíos: variabilidad climática, fluctuaciones en los precios de la lana muy sensible al mercado internacional, costos de producción crecientes, y dificultades para asegurar rentabilidad en escala.
Frente a ello, mantener un proyecto como “Mi Gaucho” durante 15 años implica no solo resiliencia, sino también liderazgo, capacidad de adaptación y visión de largo plazo.
La tradición no es opuesta al progreso: “Mi Gaucho” ha logrado mezclar ambas, preservando valores del campo remoto, del cuidado animal y de la pasión, con mejoras genéticas, sanidad, búsqueda de mercados y exigencias crecientes en calidad de lana y carne. El Productor Lanero tiene en esta cabaña un ejemplo palpable de lo que puede hacerse cuando se conjugan esfuerzo, conocimiento y visión.
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