Emergencia sin respuesta: productores reclaman extender los créditos.

La Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén solicita al gobierno extender los plazos de devolución de los créditos de cosecha. La medida busca dar alivio a los chacareros ante una temporada marcada por dificultades financieras.

Por redacción Agrovalle.

En un contexto marcado por la incertidumbre económica, la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén difundió un comunicado en el que solicita formalmente la prórroga de los créditos de cosecha otorgados a los productores.

La situación no es nueva, pero sí cada vez más apremiante. “El pedido responde a la necesidad de los beneficiarios de prorrogar por la crítica situación económica que se está viviendo en estos momentos”, señala el texto difundido por la institución, que agrupa a los productores de peras y manzanas del Alto Valle.

La solicitud apunta a que el vencimiento de los créditos sea extendido hasta enero de 2026, con condiciones diferenciadas según el grado de afectación climática o económica. Para los productores que cuentan con el Certificado de Emergencia Agropecuaria, el planteo es iniciar los pagos en 12 cuotas a partir de enero de 2026. Para quienes no cuenten con ese certificado, se propone un esquema de 6 cuotas también desde enero de 2026.

Desde la Federación, remarcan que la postergación es fundamental para dar sostenibilidad al trabajo en las chacras, en un año en el que el aumento de costos, las dificultades de comercialización y los bajos precios de la fruta dejaron a muchas familias productoras sin margen para afrontar sus compromisos financieros.

La institución espera que el pedido tenga pronta respuesta y que las autoridades nacionales y provinciales, comprendan el delicado momento que atraviesa el sector. “No se trata de evitar los pagos, sino de ganar tiempo para poder seguir produciendo”, expresan con preocupación en los pasillos de las entidades rurales.

El Alto Valle sigue siendo una de las regiones más importantes del país en producción frutícola, y detrás de cada chacra hay historias de trabajo, de arraigo y de esfuerzo intergeneracional. La sostenibilidad de esas economías regionales hoy pende de decisiones clave.

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